La diversificación incrementa la productividad de las parcelas de cítricos, almendros y melones y reduce la erosión del suelo según investigadores de la UPCT

Un proyecto europeo liderado por la UPCT demuestra los beneficios de la combinación de cultivos con leguminosas, aromáticas y alcaparras

Investigadores del proyecto Diverfarming caminando hacia un cultivo de habas entre hileras de mandarinos.
Investigadores del proyecto Diverfarming caminando hacia un cultivo de habas entre hileras de mandarinos.
Publicada el 25.Ene.2022

Una fuente extra de ingresos que mejora los suelos y mitiga el cambio climático. Diversificar cultivos es una técnica agronómica beneficiosa tanto para el agricultor como para el terreno y el medio ambiente, tal y como ha demostrado el proyecto europeo Diverfarming, liderado por investigadores de la UPCT que han realizado durante tres años ensayos en parcelas de cítricos, almendros y melones.

Los cultivos complementarios introducidos, de leguminosas y cereales en las calles entre hileras de mandarinos, de tomillo y alcaparra junto a los almendros y de leguminosas entre melones, han aportado ingresos adicionales a los agricultores al tiempo que incrementaban la biodiversidad, y reducían la erosión del suelo y la presencia de plagas sin afectar a la producción del cultivo principal. Los únicos inconvenientes detectados han sido el coste de la recolección de la cosecha adicional, compensada con su venta, y el mayor consumo de agua en el caso de los mandarinos diversificados con habas y cereales.

“Murcia es una de las regiones europeas donde mejores resultados se han obtenido de la combinación de cultivos tradicionales y alternativos”, explica Raúl Zornoza, responsble de Diverfarming y quien estos días está compartiendo con el sector agrícola de la Región las conclusiones del proyecto. La pasada semana se celebró una jornada sobre los ensayos con cítricos y este miércoles se divulgarán los resultados con almendros y los de la investigación con melones, el próximo miércoles. Ambas presentaciones serán online.

Más polinizadores y menos abono

El caso de estudio del melón intercalado con leguminosas como el caupí o judía africana ejemplifica los beneficios agronómicos de esta técnica, que con el mismo consumo de agua logra una segunda producción y que incluso puede reducir un 30% la aportación de abonos orgánicos por la mejora de la fertilidad del suelo y el aumento de polinizadores gracias a un incremento de la fauna auxiliar que también reduce las plagas. Además, el rendimiento del melón mejoró respecto del cultivado en la parcela de control sin diversificar.

Incrementos de los microorganismos beneficiosos en el suelo y de la retención de carbono y reducciones en las emisiones de efecto invernadero son los principales beneficios ambientales hallados con esta práctica agrícola que aporta mayores ingresos al agricultor, reduce sus riesgos ante el vaivén de precios en el mercado y, eso sí, dificulta las tareas de recolección.

Aceite esencial y menos emisiones

El ensayo en una parcela de almendros diversificada ha logrado también ingresos extras por la venta de aceite esencial de tomillo obtenido sin reducir el rendimiento de la almendra y mejorando la disponibilidad de nitrógeno y agua para el cultivo leñoso y contribuyendo a la mitigación del cambio climático con un 20% menos de emisiones de CO2. Asimismo, la erosión del suelo se redujo enormemente y su fertilidad aumentó.

Estos beneficios medioambientales y económicos compensan los inconvenientes detectados en cuanto a costes de recolección y posible compactación del suelo.

Menos plagas y más microorganismos

Los investigadores de la UPCT también han ensayado en una parcela de mandarinos diversificada con leguminosas y cereales en las calles entre las hileras de los cítricos. En concreto, han experimentado rotando habas, verdolaga y caupí durante tres años y alternando habas, de septiembre a diciembre, y cebada o avena de enero a junio.

En ambos casos se ha logrado un  producto complementario sin afectar al cultivo principal, mitigando los efectos de las plagas y aumentando la biodiversidad del suelo con más microorganismos beneficiosos, consiguiendo también una reducción del 60% en la erosión. La pega es el incremento del consumo del agua en un 34% y el mayor laboreo necesario.

Diverfarming es un proyecto financiado por el Programa Horizonte 2020 de la Comisión Europea, dentro del reto de ‘Seguridad alimentaria, agricultura y silvicultura sostenibles, investigación marina, marítima y de aguas interiores y bioeconomía' (Referencia 728003). También participan en el proyecto universidades de Córdoba (España), Tuscia (Italia), Exeter y Portsmouth (Reino Unido), Wageningen (Países Bajos), Trier (Alemania), Pècs (Hungría) y ETH Zúrich (Suiza), los centros de investigación Consiglio per la ricerca in agricoltura e l'analisi dell'economia agraria (Italia), el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (España) y el Instituto de Recursos Naturales LUKE (Finlandia), la organización agraria ASAJA y las empresas Casalasco y Barilla (Italia), Arento, LogísticaDFM e Industrias David (España), Nieuw Bromo Van Tilburg y Ekoboerdeij de Lingehof (Países Bajos), Weingut Dr. Frey (Alemania), Nedel-Market KFT y Gere (Hungría) y Paavolan Kotijuustola y Polven Juustola (Finlandia).

 

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