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07-03-2017

Mujeres ‘politécnicas’ sin límites

Casadas, divorciadas, solteras, con hijos pequeños, con padres que requieren atención… y compaginando la vida familiar con una intensa jornada laboral. En la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT) las mujeres no tienen límites. Sea cual sea el puesto o cargo que ocupan dentro de la Universidad casi todas coinciden en una cosa: En la Universidad Politécnica de Cartagena todo son facilidades, sobre todo cuando se trata de conciliar la vida familiar y la laboral. Pero esto no quiere decir que no se hayan tenido que esforzar a lo largo de su vida por llegar a donde están. Demuestran cada día que hay mujeres que no tienen límites. Y ellas son algunas de las tantas que forman parte de la UPCT y que ponen su esfuerzo y corazón en su trabajo y vida privada.
"Si mis hijos hubiesen sido pequeños, no hubiera aceptado entrar en el equipo rectoral"

Beatriz Miguel es doctora en Ciencias Químicas por la Universidad Autónoma de Madrid y una de las 6 catedráticas con las que cuenta la Universidad Politécnica de Cartagena. Actualmente desempeña el cargo de Vicerrectora de Investigación, un puesto que afirma que no hubiera aceptado si sus hijos hubieran sido pequeños. Aunque considera que en la universidad es más fácil conciliar la vida familiar y laboral, señala que en España "queda mucho que hacer" para alcanzare esa conciliación. "El parar de trabajar en una empresa privada a las 2 de la tarde y entrar de nuevo a las 5 de la tarde no lo concilia nadie; los niños tienen jornadas continuas en el colegio", advierte al tiempo que apunta que ella haría que fuese obligatoria la baja por maternidad para ambos progenitores. "Así nos daríamos más cuenta de la importancia de conciliar el trabajo con la familia y no sería un demérito para la mujer la posibilidad de una futura maternidad", añade. Se considera una mujer afortunada que ha podido compaginar su carrera profesional con una familia, "lo cual no siempre fue fácil", gracias al apoyo y comprensión que siempre ha encontrado en su marido.
"Los momentos decisivos son cuando más productiva se es maternalmente"

A María Dolores de Miguel la vida no se lo puso fácil cuando decidió que quería ir a la universidad. Según cuenta la que es la primera catedrática que hubo en la Universidad Politécnica de Cartagena, en su época cursar estudios superiores "era una especie de lujo". Además, en su familia estaban convencidos de que debía dedicarse a la Educación. Sin embargo, ella decidió estudiar Ingeniería Agrónoma, una carrera eminentemente masculina. Rápidamente ha ido ascendiendo a nivel profesional llegando a ser también la primera directora de la Escuela de Ingeniería Agronómica de la Universidad Politécnica de Cartagena y directora general de Investigación en la Consejería de Educación y Cultura de 2006 a 2007, además de presidenta de la comisión de ingeniería y arquitectura para la ANECA. "He ido avanzando de forma significativa y rápidamente porque no he tenido cargas familiares", dice la investigadora que piensa que a muchas mujeres les "cuesta" dar el paso definitivo en su carrera profesional porque "cuando hay que darlo se encuentran en un momento muy complicado en el que son más productivas en la maternidad".
“Me he acostumbrado a comprar por Internet”
Las nuevas tecnologías han influido mucho a la hora de compaginar la vida familiar con la laboral. Una de las catedráticas de la UPCT que afirma que Internet ha sido como una tabla de salvación es Stella Moreno. “No voy al supermercado, siempre que puedo hago la compra por Internet”, indica la catedrática del área de Ingeniería Química y Ambiental. Ella comenzó a utilizar este medio en 1997, cuando nació su hija pequeña. “Las nuevas tecnologías me han ayudado también porque no me gusta ir a comprar y me resulta muy cómodo poder hacer la compra desde casa a cualquier hora”, dice. Para ella la conciliación de la vida familiar y laboral “ha ido a peor”, sobre todo a raíz de la implantación de los nuevos planes de estudio. “Hay más clases y muchas veces tienes que estar aquí todo el día y te vas a casa a las 8 o 9 de la noche”, señala. Ella también se lamenta de haberse llevado muchas veces trabajo a casa y haber desaprovechado oportunidades de, por ejemplo, “ir a El Corte Inglés con mi madre cuando me proponía dar un paseo. Yo siempre estaba trabajando. Ahora me he propuesto no llevarme trabajo a casa”.
“Si quieres, puedes”
La filosofía de vida de Sonia Busquier, del departamento de Matemática Aplicada y Estadística, y catedrática por la UPCT es única: “Si quieres, puedes”. Casada con el vicerrector de Estudiantes de la Politécnica de Cartagena y madre de dos niños, de 10 y 12 años, consiguió la acreditación para la cátedra en 2012, aunque no la consiguió hasta verano de 2016, fecha en la que salió la oposición. “Si quieres, puedes. Yo quería y pude”, afirma la docente que indica que la única clave para compaginar la vida familiar y laboral y llegar algo es marcarte unos objetivos. “Tú eres quien se pone los límites”, asegura indicando que en instituciones como las universidades “una puede llegar donde quiera. Eso sí, nadie te lo regala”.
“La ayuda de los abuelos es indispensable para conciliar mi vida familiar y laboral”
A Pilar Saura, jefa de sección de la Gestión de la Investigación no le cuesta reconocer que los abuelos son “una ayuda indispensable” para cuidar a los niños cuando ella y su marido están trabajando. “Hace años las mujeres trabajaban menos fuera de casa, pero ahora es algo necesario si quieres ofrecer más oportunidades a los niños para que tengan éxito en un futuro”, manifiesta. Además, aunque los abuelos sean en gran medida los que recojan a sus hijos del colegio porque su horario no coincida con el de ellos, afirma que la tecnología se ha convertido en una herramienta indispensable para que tanto ella como su marido estén informados del progreso de los niños. “En el cole tienen una aplicación informática que permite a los padres hacer seguimiento de las tareas de los niños, ver cómo evolucionan y contactar con el profesor”, señala. Está acostumbrada a estar conectada al ordenador, pues su trabajo le requiere en muchas ocasiones estar pendiente del correo electrónico desde casa para presentar documentación dentro del plazo previsto. “La oposición la superé antes de tener a los niños, después me hubiera sido más complicado organizarme”, añade, aunque no para de estudiar, por ejemplo acude cada semana a la Escuela Oficial de Idiomas para perfeccionar su inglés.

“Cuando acaba mi jornada laboral, desconecto”
Manoli Blanes es soltera, no tiene hijos y, aparentemente, tampoco esas responsabilidades familiares que suele tener una mujer que trabaja y decide formar una familia. Trabaja como administrativo en el departamento de Física de la UPCT y su familia no vive en Cartagena. “Al estar soltera ha supuesto que para mí sea todo más sencillo porque solo tengo mi carga”, dice tras confesar que estuvo cuidando de su padre hasta que falleció. “Ahora cuando viene mi sobrino de 20 años, estoy pendiente de él, de que no le falte nada. Creo que la propia mentalidad de la mujer y la educación que nos han dado nos hace responsabilizarnos más de la casa y ese tipo de tareas”, afirma. Ella también es consciente de dónde está el límite del trabajo y el ocio e indica que cuando acaba su jornada laboral “intento desconectar”.
“Tengo mis momentos de bajón, pero mi familia es el motor de mi vida”
La vida de Teresa Gil, administrativa del departamento de Recursos Humanos, podría resumirse en dos palabras: “Una aventura”. No tiene carné de conducir, por lo que desde que trabaja en la Politécnica de Cartagena depende de los compañeros para poder desplazarse de Murcia a la ciudad portuaria para ir y volver del trabajo. En muchas ocasiones viaja con tuppers llenos de comida para dos de sus tres hijos, que estudian una ingeniería en la UPCT y viven en un piso de estudiantes en Cartagena. Cuando ellos eran más pequeños, Tere, que no pierde la sonrisa de la cara, afirma que compaginar el trabajo con la vida familiar y más trabajando fuera de su ciudad de residencia “era difícil” , ya que su marido trabaja todo el día y apenas estaba en casa. “He tenido mis momentos de bajón, a veces me canso, pero lo llevo bien. Mi familia me da fuerza para seguir, es el motor de mi vida”, asegura tras relatar que cuando ella trabajaba para la empresa privada “era imposible conciliar”. Con el paso del tiempo, Tere, como se la conoce en la Universidad, se ha convertido en un ‘as’ en nuevas tecnologías. “No tengo más remedio”, manifiesta. Tiene un grupo de whatsapp familiar del que siempre está pendiente. Y es que sus hijos lo suelen emplear para “comunicarse con nosotros”.
“Tengo compañeras que tienen que esforzarse cada día por conciliar”
En su caso es fácil, es una mujer soltera, no tiene hijos ni personas mayores a su cargo pero, la jefa del Servicio de Gestión de la Calidad, Amanda Mendoza, cuenta que la mayor parte de sus compañeras tienen que “esforzarse cada día por conciliar”. Destaca como fortaleza de la universidad que es una institución que facilita esa conciliación, más aún en Servicios como el suyo que no tienen atención al público externo. Además, considera que “las nuevas tecnologías pueden ayudar mucho a mejorar la conciliación entre la vida laboral y personal”. También piensa que la educación es una de las mejores estrategias para conseguir la igualdad porque te permite ser consciente de tus derechos y favorece la independencia económica que es necesaria para que cada persona pueda dirigir su vida”.

“Para mí la clave está en la organización y en tener un trabajo que me encanta”
Casada y con dos hijas, Elena de Lara, profesora de Economía y coordinadora del Foro de Economía y Sociedad de la Facultad de Ciencias de la Empresa, está segura de que la clave para compaginar la vida familiar con la laboral está en la organización, “mi marido y yo somos un equipo. Para mí la clave está en la organización, la adecuada gestión del tiempo, los apoyos profesionales y personales y en tener un trabajo que me encanta”. Relata que no tuvo problemas para poder estudiar en la Universidad, aunque cuando se presentó a la oposición de Titular de Escuela Universitaria “ya tenía un bebé y era mamá primeriza”. A su juicio, aunque cada vez es mayor el porcentaje de mujeres con elevada cualificación, y de hecho ya es superior el número de mujeres trabajadoras con educación superior que el de hombres, “es escaso en el ámbito de la ingeniería y de la tecnología”. Alude a la preocupación que ha mostrado la Real Academia de Ingeniería por el “desaprovechamiento del potencial creativo de la mujer y sus consecuencias sobre la innovación y la sociedad”. Añade que aunque hoy en día es más fácil compaginar el trabajo con la vida familiar, “queda mucho camino por recorrer y problemas por resolver, entre otros, los dos techos, el de cemento y el de cristal”.

“Me he llegado a hacer diariamente 200 kilómetros para trabajar en 3 sitios, llevar mi casa y atender a mis 3 hijos”
La directora de la Unidad de Igualdad de la UPCT, María José Lucas, lleva implícito eso de ser una ‘todoterreno’. Está divorciada desde hace 20 años, tiene tres hijos y ha tenido que luchar para sacar adelante sola a su familia. Cuando entró a trabajar en la UPCT, Lucas compaginaba tres empleos, la mayoría de ellos fuera de Cartagena, lo que la obligaba a hacerse diariamente 200 kilómetros para acudir a trabajar a la Universidad, además de a sus otros puestos de trabajo, llevar su casa y atender a sus tres hijos. “No fue tarea fácil, pero este esfuerzo no fue impedimento alguno para formarme y conseguir los objetivos laborales que me había propuesto”, afirma. Es una mujer emprendedora, con iniciativa y “muy activa” dentro de la Universidad. De hecho se ha presentado hasta en tres ocasiones como candidata a Defensora Universitaria y cuando el actual rector le propuso dirigir la Unidad de Igualdad, “no lo dudé ni un segundo, ya que se me planteaba un nuevo reto, un nuevo proyecto increíble y me ofrecía la oportunidad de trabajar en un tema tan importante como es la igualdad y la conciliación”.


En la imagen, de izquierda a derecha: Amanda Mendoza, Sonia Busquier, María Dolores de Miguel, Stella Moreno, Manoli Blanes, Ellena Lara, Pilar Saura, Tere Gil, María José Lucas y Beatriz Miguel.

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