Universidad Politécnica de Cartagena
Acceso a página principal de la UPCT - Sala de Prensa Virtual -

Notas de Prensa

Buscar
24-02-2009

Discurso del Rector Félix Faura en el acto de entrega de la Medalla de Oro de la Universidad al Ministerio de Defensa


Hoy es un día importante para la Universidad. Hoy es uno de esos días donde volvemos a tener la oportunidad de contribuir, aunque sea modestamente, a hacer historia. Hoy, hemos asumido la alta responsabilidad de participar y comprometernos en el desarrollo de la nueva Ley de la Carrera Militar mediante la firma del convenio de adscripción del CUD en la AGA a la UPCT. Si la historia de un país y de sus instituciones es en parte la historia de sus leyes y éstas la expresión de sus valores, creencias y deseos, el poder participar en el desarrollo de esta Ley es, de alguna manera, poder participar en la historia.

A partir de los próximos cursos académicos la UPCT asumirá la responsabilidad de formar como Ingenieros a los futuros Oficiales del Ejército del Aire de España. Nuestra colaboración, en mi opinión, se orienta fundamentalmente a la formación en el conocimiento necesario para adquirir unas competencias en ingeniería que por otra parte, como comentaré, están enraizadas históricamente a la carrera militar.
Esta formación en conocimientos no es, ni mucho menos, todo lo necesario en la formación de un futuro Oficial, pero es bastante. Como decía Bertrand Russell en relación con el conocimiento «la conclusión final es que sabemos muy poco y, sin embargo, resulta asombroso que sepamos tanto, y aun resulta más asombroso que lo poco que sabemos pueda darnos tanto poder». Aunque no es nuestra responsabilidad la formación en los “valores” propios de la carrera militar de los futuros Oficiales, mi visión de nuestra colaboración sería como una trasposición del viejo aforismo romano a este otro: “si vis pacem para pacem”, “si quieres la paz prepárate para la paz”, en consecuencia aportaremos el conocimiento necesario con la esperanza de que el poder que él da a quien además posee la fuerza, contribuya, de alguna manera, a impulsar la paz.

Diversas voces autorizadas opinan que estamos asistiendo a una convergencia entre los mundos de la Ingeniería al servicio civil de la Sociedad y la Ingeniería al servicio de la Defensa. Convergencia que se manifiesta en múltiples aspectos y que nos hace recordar, no sin cierta dosis de imaginación, la época en que la Ingeniería era una sola.

Un breve apunte histórico en este sentido puede ser pertinente. Hay dos aspectos a mi entender cruciales que quizá hagan ver de forma explícita que la solución adoptada para los procesos de formación de los nuevos oficiales de los ejércitos de España son coherentes con nuestra propia historia.

El primero de ellos es una cuestión de concepto, de definición. Hoy día es muy fácil encontrar definiciones de lo que se entiende por Ingeniería, sin embargo la Ingeniería Militar fue, en su origen y durante muchísimo tiempo, la “única” acepción de la palabra ingeniería. Así Sebastián de Covarrubias, en su libro de la lengua castellana de 1611, llama ingeniero «al que fabrica máquinas para defenderse del enemigo y ofenderle». Términos parecidos se recogen en las acepciones del diccionario de la Real Academia Española, desde su cuarta edición de 1803, en la que se introduce el término Ingeniero, hasta las primeras ediciones del siglo XX, donde aparecen, por primea vez, la definición de ingeniero separada de su exclusiva aplicación a la Defensa.

Esta es nuestra tradición y nuestra historia y resulta ciertamente emocionante recordar el extraordinario prestigio de los ingenieros-artilleros españoles en el siglo XVI impartiendo su docencia y consiguiendo que se estudiasen sus libros, además de en las Escuelas Militares, en las Academias de Matemáticas de Madrid, Milán, Bruselas y Barcelona, hasta el punto de que el léxico técnico de Europa se llena de voces hispanas.

Por otra parte, nuestras actuales Escuelas, responsables de la formación de los ingenieros del siglo XXI, son depositarias de una tradición académica que se conecta también con la historia militar.

Fue en 1711 cuando Felipe V crea el Real Cuerpo de Ingenieros, asignándole pocos años después a los ingenieros militares funciones que no solo rebasan a las estrictamente militares sino que dan prioridad a las de construcción de la obras públicas dirigidas al «beneficio universal de los pueblos». Fueron ingenieros militares los proyectistas y directores de numerosas obras “civiles” de aquella época: la Puerta de Alcalá, la Real Fábrica de Tabacos de Sevilla (hoy sede del rectorado de su Universidad), las carreteras de Galicia, Santander o Andalucía, canales de navegación, Hospitales como este donde nos encontramos hoy y un sinfín de obras de excepcional valor.

Carlos III dio un nuevo impulso al Real Cuerpo de Ingenieros con la creación del Real Colegio, luego Academia Militar de Segovia, de la que resulta muy esclarecedor de su espíritu fundacional, su lema: «la ciencia vence» y el prestigio de sus profesores, entre los que destaca el célebre químico francés Proust, quien organiza la asignatura de química y el extraordinario laboratorio en el que enuncia su famosa Ley de las Proporciones Definidas, base de la estequiometría.

La aparición de la Ingeniería no militar está vinculada a la de sus centros de formación y éstos se constituyeron, segregándose, en muchas ocasiones, de los cuerpos técnicos militares, y en otras, con la participación directa y decisiva de insignes ingenieros de los Ejércitos de Tierra, Mar y Aire.
Una de las primeras fue la de Caminos, Canales y Puertos, cuyo Cuerpo estaba ya constituido formando parte de él varios ingenieros militares, distinguiéndose entre ellos Betancourt, Inspector General de dicho Cuerpo además de fundador y primer director de la Escuela. Posteriormente aparece la carrera de Ingeniero Industrial. En la defensa de esta rama de la ingeniería, de sus atribuciones y del plan de estudios desempeña un papel decisivo el General de Artillería D. Francisco de Luxán, uno de los mejores militares ilustrados del siglo XIX y académico fundador de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales.

Análogamente, la creación del Cuerpo civil de Ingenieros Navales, mediante la conversión de la Academia de Ingenieros de la Marina en Escuela civil; la Creación del Cuerpo de Ingenieros Aeronáuticos y su Academia Militar, precedentes directos de los actuales ingenieros y su Escuela; o la Escuela de Telegrafía nacida en el seno del Cuerpo de Telégrafos, formado por el ingeniero militar Mathé y base sobre la que se crean posteriormente las actuales Escuelas de Telecomunicación; son algunos retazos de historia que permiten visualizar que ésta nueva singladura que hoy comenzamos tiene toda una historia y trayectoria de la que nos podemos sentir todos muy orgullosos, tanto civiles como militares.

Somos conscientes de la complejidad del proyecto educativo que este convenio implica, de la necesidad de conciliar visiones, muchas veces, diferentes. Pero esperamos saber combinar el buen espíritu militar y el universitario y hacer bueno el dicho popular de que “Quien no se aventura no tiene ventura”, o lo que en versión más culta dijo Heidegger «donde está el peligro allí surge también la salvación».

Felicito por todo ello a quienes han trabajado en este complejo proyecto que ha culminado con la plena integración del sistema de enseñanza militar en el sistema educativo general de España. Particularmente, a la Sra. Subsecretaria Mª Victoria San José, al Director General de R. y Enseñanza Militar D. Javier García (y su antecesor) y a su equipo, dirigido por el General Romero. Al Coronel de la AGA, D. Rubén García Servet, y a todos los vicerrectores de esta Universidad que han trabajado rigurosamente durante mucho tiempo: Dres. Antonio Gabaldón, José Antonio Cascales y Antonio Viedma.

Hoy también nos hemos reunido en el paraninfo de la UPCT para hacer entrega de la Medalla de Oro, nuestra más alta distinción, al Ministerio de Defensa. Son muchos los méritos y circunstancias que concurren en esta, sin duda alguna, merecida concesión.

Desde que se creó esta Universidad hasta hoy muchas cosas han cambiado, tanto en la Universidad, como en el Ministerio de Defensa, pero hay algo que siempre ha permanecido constante, que forma parte de nuestra propia personalidad como universidad: “las buenas relaciones con Defensa”. Esta seña de identidad de nuestra universidad se remonta a nuestra propia esencia, la ingeniería y a nuestro propio origen. Cuando todavía no se había creado la UPCT, algunos de los que asesorábamos a la Administración en el entonces proyecto de Universidad, insistíamos en que Cartagena no se entiende, en su plenitud, sin su vinculación con las FF.AA., y que este vínculo, histórico y actual, debía también tener su proyección en la Universidad. Desde entonces, hemos trabajado duramente por impulsar todas las colaboraciones posibles.

Constituyen buenos ejemplos de todo ello las relacionadas con las infraestructuras: los edificios magníficamente rehabilitados como el que nos acoge hoy, el antiguo cuartel de Antigones sede de la ETSIT, el antiguo Cuartel de Instrucción de Marinería (que próximamente inauguraremos) o el antiguo Club Militar de Santiago. También las muy diversas actividades culturales y educativas que hemos organizado, entre otras muchas, con el RAA, con el entro de Buceo de la Armada, con la Escuela de Infantería de Marina y por supuesto, con la Academia General del Aire, con quien además colaboramos desde hace muchos años en el desarrollo de actividades académicas y de I+D en un excelente clima de colaboración y confianza entre sus profesores y los nuestros.

En consecuencia, hemos colaborado e impulsado unas excelentes relaciones institucionales con varios equipos ministeriales y, evidentemente, con muchos mandos de las FF.AA., pero siempre teniendo presente la convicción de que las personas “pasan” pero las instituciones “permanecen”, y por tanto que cuando los proyectos y la colaboración se basan más en “ideas nobles” que en “relaciones personales”, siempre se superan las inevitables dificultades y se consolida una relación firme y con vocación de servicio y proyección en el tiempo.

Este es el verdadero sentido de esta Medalla y el sentimiento con el que este Claustro la ha otorgado. Recibid pues, Sra. Ministra, nuestra más cordial felicitación por este merecido honor junto con el más sincero agradecimiento de toda nuestra comunidad universitaria.

Finalmente, a todos los aquí presentes, que habéis sido testigos de este acuerdo, y reconocimiento público, mi más sincero agradecimiento.

Muchas Gracias Sra. Ministra y Enhorabuena!


Compartir   volver

Universia Universia
Contacto Directorio Mapa Web Ayuda Síguenos en: Facebook de la UPCT   Canal RSS de noticias CSS validación   WAI Accesibilidad   XHTML validación
© UNIVERSIDAD POLITÉCNICA DE CARTAGENA - Pza. del Cronista Isidoro Valverde, Edif. La Milagrosa, CP. 30202 Cartagena. Tlf: 968 32 54 00. Aviso legal