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Nuevos alimentos autóctonos ricos en proteínas

Investigadores de Agrónomos consiguen facilitar su consumo y revalorizar legumbres de gran valor nutricional como las habas o guisantes
Publicada el 11.ago.2020

Habas o guisantes autóctonos de la Región de Murcia convertidos en ‘superalimentos’ que se podrán comprar en supermercados listos para comer y con un envase especial para cocinar en el microondas en un santiamén.. Estos son algunos de los nuevos alimentos desarrollados por investigadores del Instituto de Biotecnología Vegetal de la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT), que con otras especies menos conocidas como el caupí, completan una innovadora gama para potenciar el consumo de proteínas de origen vegetal.

«Europa necesita consumir más proteína local para evitar la extinción de especies que van cayendo en el olvido», aclara la investigadora del IBV Perla Gómez Di Marco. En la actualidad «los países de la Unión importamos más proteínas que petróleo», apostilla. 

Para impulsar la producción y consumo de especies autóctonas, investigadores de la Escuela de Agrónomos y del IBV han desarrollado el proyecto europeo Enhancing of legumes growing in Europe through sustainable cropping for protein supply for food and feed (EUROLEGUME, Nº 613,781), y se ha desarrollado en los últimos cuatro años. 

La bióloga Elena Collado Marín ha realizado en el UPCT su tesis doctoral ‘Development of innovative and high nutritional value foods from native legume species’ en el marco de este proyecto europeo. Durante su trabajo ha conseguido alimentos de cuarta y quinta gama hasta ahora inexistentes, como habas, guisantes y caupí. Esta última legumbre, bastante común en Brasil y en varios países de África, es similar a una judía y muy rica en proteínas. Además tiene la ventaja de que necesita poca agua, ya que es muy resistente al estrés hídrico.

La calidad conseguida por Elena Collado en estos nuevos alimentos es muy elevada y consistente. Tienen una vida comercial refrigerada de 15 días, gracias a la utilización de tecnologías sostenibles que garantizan el mantenimiento de las propiedades organolépticas y nutritivas. El buen sabor conservado, su aspecto atractivo, y su valor alimenticio favorece su consumo, sobre todo por la facilidad de preparación, señala el catedrático de Tecnología de Alimentos de la UPCT, Francisco Artés Hernández, codirector de la tesis doctoral. «Basta con un toque de microondas y echar un poco de aceite y, listo para comer», añade.

Elena Collado (Murcia,. 1997), consiguió una beca en la cátedra G’s-UPCT hace (tiempo). Cursó el máster TAIDA (Tecnologías Avanzadas en Investigación y Desarrollo Agrario y Alimentario) de la UPCT.  En la actualidad, la nueva doctora trabaja en la empresa (Fruca).

Esta tesis doctoral ha generado ya cuatro publicaciones en revistas científicas de elevado impacto y decenas de artículos de divulgación y presentaciones en Congresos Científicos internacionales. 

Los experimentos y ensayos se han realizado durante los últimos cuatro años en los laboratorios del Instituto de Biotecnología Vegetal, con cultivos provenientes de la Finca Tomás Ferro y de productores del Campo de Cartagena.

En la imagen, de izquierda a derecha: Perla Gómez Di Marco, Elena Collado y Francisco Artés Hernández.